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Esencia Javeriana

Un colega y amigo muy querido me preguntó: ¿Cómo es la educación en el Javier?

Respiré y traté de resumir mis 16 años de profesor en la institución con una frase: “Contagiando y fomentando la esencia Javeriana”.

Esta esencia se traduce en las muchas experiencias trascendentales tanto académicas, sociales, pastorales y deportivas que tienen un solo horizonte: ser mejores seres humanos formando personas para los demás. Es decir, personas que aman a Dios, pero que también aman a su prójimo.

De esta manera, junto a cada promoción que graduamos somos más los que nos unimos a marcar la diferencia y buscar contribuir a un mundo mejor.

Los Jesuitas como religiosos y potencialmente especializados en la educación y formación de jóvenes, siempre han sido los guías y referentes para laicos y demás colaboradores en esta misión, empapandonos de ese carisma Ignaciano de brindarse a los demás y por los demás.

Una de las características de esta esencia Javeriana es la solidaridad que se refleja en condolerse del sufrimiento del prójimo y actuar diligente, creativo y decidido sin pedir nada a cambio, siendo empático y generoso. Y a la vez siendo conscientes de la realidad actual y los problemas que aquejan a la sociedad.

Cuando decimos que al Javier se entra pero nunca se sale, hacemos referencia a ese sello de pertenencia que se impregna en todo aquel que transita por la institución, pues se vuelve visible la mano de Dios al conectarnos con la excelencia académica, la fe y la naturaleza bajo un mismo techo y un mismo uniforme.

El Javeriano es una persona única, que siente, piensa y actúa como un ser humano que busca ser mejor permanentemente; difícil de olvidar por la huella de sus acciones.

Todo esto nace desde que, siendo pequeños los estudiantes le escriben una carta llena de ingenuidad y sinceridad a la Dolorosa y la reciben cuando se gradúan. Leyéndola se dan cuenta del camino recorrido desde pequeños hasta su casi adultez y su mundo que gira alrededor del carisma de Ignacio de Loyola. A esto, se juntan otras experiencias significativas como ejercicios espirituales, visita a fábricas, hospicios, construcción de casas en Hogar de Cristo y demás propias del sello Javeriano.

Los logros de esta formación las podemos palpar en las actividades integradoras de los exalumnos y sus juegos deportivos, siendo una congregación muy grande de hermanos y ahora hermanas que se van sumando año tras año haciendo crecer una hoguera de seres humanos que comparten una misma impronta. Anhelamos y soñamos que nuestra llama Javeriana encienda más llamas en el mundo.

- Tito Ramón, Dirigente de Secundaria y docente de Educación Física.